La antigua fiesta de la Cruz de Mayo y su reflejo en la prensa de 1903

En esta entrada voy a hablar de una fiesta que no he vivido, pero de la que me he informado, tanto por la tradición oral de los más ancianos, como por el testimonio de la prensa histórica. Se trata de la que fue la segunda fiesta grande de Salmerón que se celebraba el día tres de mayo, conmemorando la llamada invención o encuentro de la Santa Cruz y que se conocía popularmente como “el día de la Cruz” o “la Cruz de mayo”.

Su celebración, desde tiempos inmemoriales, duró hasta la Guerra Civil, después de la cual, aunque se seguía conmemorando, dejó de ser día de fiesta grande.

La celebración antigua tenía su centro en la entonces llamada Plazuela de la Cruz, la plaza que hoy se encuentra detrás de la casa de Chencho, junto a la casa de mis parientes Andrés y María (q.e.p.d.) y la de Angelita, con su imponente reja, junto a la calle Calvario. En el centro de la plazuela había un agujero en el suelo que se utilizaba para erigir una gran cruz de madera la tarde del día dos.

Espacio denominado tradicionalmente como “Plazuela de la Cruz”

Esta cruz se adornaba con todo tipo de aderezos e incluso se ponían arcos con vegetación y flores e iluminación que, a principios del siglo XX, se llamaba “a la veneciana”: velas metidas en farolillos de colores colgados, precedente de la iluminación festiva de muchos lugares en la actualidad.

Esa misma noche se hacía baile y las crónicas señalan que se danzaba una jota que se llamaba “jota del milano” y en el que, por lo que he podido saber, se imitan los movimientos del milano persiguiendo a las palomas.

Al día siguiente, día de la Cruz, que era festivo, había misa cantada y después procesión por el pueblo. Por la tarde había corrida de toros.

El periódico La Crónica de Guadalajara recogía la siguiente noticia en mayo de 1903, en la que se citan apellidos del pueblo como Romero o Pascual.

Todo esto se interrumpió con la Guerra Civil, y, después de acabada la contienda, se retomó, ya sólo como fiesta religiosa. En la posguerra, pues, dejó de levantarse la cruz grande, aunque había Procesión de la Cruz y bendición de los campos, en las eras. A esta acudían especialmente los niños, que llevaban en la mano una rama de árbol, ya florecida, con hojas. La cruz que salía en procesión (todavía existe en la iglesia, medirá como un metro o metro y medio y ha sido restaurada hace unos años) se vestía para la ocasión con diversas telas, adornándola con florecitas, medallas, rosarios, espejitos y botitas o zapatitos pequeños. Durante el recorrido de la procesión se iba cantando la letanía de los santos (a la que respondían los fieles en latín ora pro nobis) y el cura, al llegar a las eras, bendecía los campos.

Desde aquí me gustaría poner mi granito de arena para que en algún momento se recupere esta fiesta perdida que tanta importancia tenía en Salmerón y especialmente en el barrio de la Plazuela de la Cruz.

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