SOBRE MOLINOS DEL SIGLO XVI EN SALMERÓN Y SU COMARCA

Un documento del año 1519, inicios del siglo XVI,  que nos da detalles importantes sobre la vida del pueblo en este momento es el proceso judicial de un vecino, llamado Juan de Alcázar, acusado de prácticas judías ante el Tribunal de la Inquisición de Cuenca. El hombre era un rico propietario que tenía el “defecto” de ser converso, y nada menos que nieto, por parte de madre, del que fuera importante rabino (sacerdote judío) de Salmerón en el siglo anterior. El caso es que entre las riquezas de este Alcázar había una cierta cantidad de molinos, a los cuales acudía con frecuencia, y cuyos trabajadores testificaron durante los largos años que duró el proceso. Entre las noticias del Salmerón de la época está la constatación de la existencia de dos molinos que estuvieron en funcionamiento hasta los años 50 de la centuria pasada, es decir, que funcionaron durante casi quinientos años.

Uno es el llamado en los documentos “Molino de Puerta de Cuenca”, del que sabemos que era aceitero, porque el arrendatario se queja de que el dueño no le pagaba y confiesa en el texto que había ido a su casa “a por un poco de aceite que le debían”. La puerta de Cuenca era una de las más importantes de la muralla que rodeó Salmerón y que se encontraba, con toda probabilidad, en la actual calle Mediodía. Justo en la parte exterior de la muralla (extramuros) se situaba el molino, que aún hace cincuenta años se conocía como el Molino del Aceite, y que ya hace muchas décadas es una vivienda particular a la entrada del pueblo. En 1519 el molino llevaba años funcionando, por lo que se le puede considerar creado, al menos, en el siglo XV. En esa época. Como hemos dicho, su dueño era Juan de Alcázar y su arrendatario un tal Juan Montero. La semana pasada he podido constatar, esta vez en el Archivo Provincial de Guadalajara, que, en 1919 en ese mismo lugar eran dos o hasta tres los molinos (o las piedras) que había, que uno de ellos era propiedad de Cristina Fernández Culebras, otro de Miguel de San Andrés, Petra Culebras Écija, Hijos de Efigenia Mellado y Leoncio Palacios, López; el tercero pertenecería a otro consorcio de personas que eran Benito Ramón Hualda, Hijos de Dolores Trúpita, Esteban Navalón Jiménez, Francisco Ramos Vera y Luciano Écija Regidor.

El otro molino mencionado en 1519 es el molino harinero que hemos conocido siempre con el nombre de Molino del Prado. Lo curioso es que, a principios del siglo XVI ya se le denominara de esa misma manera. Este molino, en 1863 era de Saturnino Corona (dueño de la llamada Casa Corona de La Llana y de otra del mismo nombre en la misma finca del molino) y en 1929 de su descendiente Manuel González Corona.

Cerramos estas líneas con la mención, en el mismo documento, de un molino de la zona, cuya localización exacta no se da en el texto, pero que llaman “Molino del Señor don Íñigo”. Creo que es muy verosímil que se refieran al llamado aún “Molino del Señor”, en Salmeroncillos, y que ese don Íñigo, sea don Íñigo López Medoza, segundo duque del Infantado (tuvo el ducado entre 1479 y 1500) y, por tanto, señor de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas en ese momento (aunque no de Salmeroncillos, que era lugar de realengo). Este Molino del Señor, enclavado en un paraje precioso, era, al menos hace unos años, una estupenda casa rural.

Evidentemente, los edificios de estos molinos se reedificarían en torno al siglo XIX (en el Molino del Señor hay una placa que lo indica), pero la industria aceitera o harinera estuvo allí desde finales del siglo XV.

Pongo imágenes de los textos, de difícil lectura, de algunos documentos sobre propiedad del comienzo del XX, y algunas fotos de los lugares de no hace muchos años.

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