ROMANCE DEL CONDE FLORES

Es uno de los romances españoles más populares y presenta cientos de versiones que están extendidas por toda la península, desde Cantabria y Asturias hasta Almería. También existen versiones en Portugal y se conocen entre los judíos Sefarditas, lo que avala su antigüedad.  

El asunto general se conoce entre los estudiosos como tema de “la boda estorbada” y, después, las distintas versiones se conocen por los nombres de “La Condesita”, “El conde Sol”, “El conde Niño”, “El conde Dirlos” y otros, entre los que destaca “El conde Flores”, que es como se recuerda la versión en Salmerón.   En principio estos romances se transmitían de forma oral, después, las versiones escritas que se vendían en los pliegos de cordel y las recogidas en los textos escolares fijan en buena medida los textos. Las versiones recogidas actualmente tienen mucho que ver con esto y también dependen, evidentemente, de las variaciones de la memoria de los informantes.   La versión salmeronense nos ha sido transmitida por Milagros Écija y, algunos versos que faltaban, por Julio Hualde.

ROMANCE DEL CONDE FLORES

Grandes guerras se publican
Por la tierra y por el mar
Y al Conde Flores le nombran
Por capitán general.
Lloraba la condesita,
No cesaba de llorar:
Acaban de ser  casados
Y se tienen que apartar[1].
-“¿Cuántos días, cuántos meses
piensas estar por allá?”
-“Deja los meses condesa,
Por años puedes contar.
Si a los tres años no vuelvo
Viuda te puedes por dar.”
Pasan los tres y los cuatro,
Nuevas del conde no dan.
Ojos de la condesita
No cesaban de llorar.
Un día estando en la mesa
Su padre le empieza a hablar.
¿Por qué no te casas, hija,
porqué no te casas ya?
Condes y duques te piden
Te debes, hija, casar.
No lo quiera Dios del cielo
Que yo me vuelva a casar.
Carta en mi corazón tengo
Que don Flores vivo está.
Dame licencia mi padre
Para al conde ir a buscar.
Mi licencia ya la tienes
Mi bendición además.
Se retiró a su aposento
Llora que te llorarás.
Se quitó medias de seda,
De lana las fue a calzar,
Quitó zapatos de raso,
Los puso de cordobán[2],
Y un bríal[3] de seda verde
Que valía una ciudad.
Y esportillas[4] de romero[5]
Sobre el hombro se echó atrás.
Anduvo siete reinados
Morería y cristiandad
Anduvo por mar y tierra
no pudo al conde encontrar.
Cansada va la romera
Que ya no puede andar más,
Subió a un monte, bajo a un valle
Un castillo vio asomar.
Bajando por unas piedras
Gran vacada fue a encontrar.
-“Vaquerito, vaquerito
Te quería preguntar
¿de quién llevas tantas vacas
todas de un hierro y señal?”
-“Del conde Flores señora,
Que en aquel castillo está.”
-“¿El Conde  Flores es tu amo?
¿Cómo vive por acá?”
-“De la guerra vino rico,
Mañana se va a casar.
Están muertas la gallinas
Y están amasando el pan
Y la gente convidada
De lejos viniendo van.”
-“Vaquerito, vaquerito,
Por la Santa Trinidad.
Por el camino más corto
has de encaminarme allá.”
Jornada de todo el día
En medio lo hubo de andar.
Llegando frente al castillo
Al conde pudo encontrar.
Arriba estaba la novia
En un alto ventanal.
-“Dame limosna buen conde,
Por amor y caridad”.
-“Oh que ojos de romera,
yo en mi vida les vi tal.”
“Sí los habrás visto, conde,
si en Sevilla estado has.”
-“¿La romera es de Sevilla?
¿Qué se cuenta por allá?
-“ Del Conde Flores, señor,
Poco bien y mucho mal.”
Echose mano al bolsillo
Un real de plata le da.
“Para ese anillo de oro
que en tu dedo chico está”
Abriose de arriba abajo
El hábito de sayal.
-“¿No me conoces, buen conde?
Mira si conocerás
El brial de seda verde
Que me diste al desposar.”
Al mirarla en aquel traje
Cayose el conde hacia atrás,
Ni con agua ni con vino
Se podía despertar,
Sino con palabras dulces
Que la romera le da.
-“Malhaya la romerica
¿quién la trajo por acá?”
-“No la maldigáis ninguno
Que es mi mujer natural
Con ella vuelvo a mi tierra.
adiós Dios señores quedad.”
Quédese con Dios la novia,
Vestidita y sin casar,
Que los amores primeros
Son muy malos de olvidar.
tan grande señor
poca limosna es un real.”
“pues pída la romerica,
que lo que pida tendrá”.

(1) “apartar”= “separarse una pareja”. Hasta hace unos años aún era posible oír en Salmerón que un matrimonio se habían “desapartado”.

(2) Piel curtida de macho cabrío o de cabra.

(3)Vestido de seda o tela rica que usaban las mujeres.

(4) Diminutivo de “espuerta”, que es una especie de cesta, frecuentemente hecha de esparto.

(5)  Dicho de un peregrino: Que va en romería con bordón y esclavina.

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