Los nombres de las calles

Los nombres de las calles de nuestro pueblo tienen mucho que decirnos acerca de la génesis urbana y de la propia historia de Salmerón.                                                            

Si nos situamos frente a un plano callejero de Salmerón, al margen de lo que de la historia de la localidad nos pueda decir su configuración urbana, también es mucho lo que nos aporta la propia onomástica de sus calles. Podemos, en un intento de sistematizar el callejero, dividir sus nombres en distintos grupos:

Nombres que hacen referencia a elementos de la naturaleza, bien celestes, bien vegetales: Los primeros estarían representados por la calle de la Luna y la calle de la Estrella, que intencionadamente es la continuación natural de la anterior. Tampoco es casual que la calle de la Rosa y la calle del Clavel confluyan entre sí. Otras calles cuyos nombres se refieren a elementos vegetales son la calle de la Yedra y la calle de la Lechuga.

-Nombres que hacen referencia a la propia configuración física de la vía o a circunstancias extenas que la afectan: El caso más evidente es el de la llamada calle Torcida, pero también es significativo el nombre de la plaza de la Llana, que probablemente hace referencia a su situación orográfica, por oposición a la cuesta por la que se accede a ella desde la actual carretera, antaño extramuros. También el nombre de la calle de las Peñuelas tendría que ver con el hecho de que fuera una cuesta muy empinada y, probablemente, llena de peñas y el nombre de la calle del Viento podría deberse a las corrientes de aire que vendrían desde el campo de San Juan a esta vía, situada detrás de la iglesia.

-Nombres que hacen referencia a la orientación geográfica de la vía: Serían la calle Mediodía, claramente orientada hacia el sur, y las calles orientadas al saliente, Oriente Baja y Oriente Alta, si bien esta última la conocemos más bien los salmeronenses con el nombre de Cuesta Pina.

-Calles referidas a nombres de gremios o distintos establecimientos en ellas situados:

Callejón de los Yeseros: Recuérdese que en Salmerón se explotaron unas canteras de yeso, sitas en el paraje llamado Las Albarizas(de albus) “blanco”. Tal vez los trabajadores del gremio vivían por esta zona.

Calle del Horno: Se sabe que aquí estuvo, al menos hasta el siglo XIX, uno de los hornos que existían en Salmerón, según nos atestiguan documentos de la época:“Un horno de pan cocer llamado de la Carnecería, situado en la calle del Horno o Afueras de San Juan”.

Calle del Tinte: Otra de las industrias tradicionales de la localidad era la utilización del zumaque para hacer tintes o curtidos, lo que explicaría el nombre de esta vía.

También a la industria textil se podría deber el nombre de Escabas que se da a una calle y a una travesía, dado que “escabas” es la denominación con que se conocen los desperdicios del lino, pero no tenemos más noticias que avalen esta posibilidad.

-Nombres que hace referencia a elementos externos situados en la calle: Es el caso de la calle del Arco, llamada así por este preciosos elemento arquitectónico que, a manera de arbotante, une la Iglesia con la casa que está enfrente. A un hecho similar responde el nombre de calle del Calvario. Con toda probabilidad aquí debió radicar un calvario o cruz grande y aun se recuerda por tradición oral que en este lugar se erigía una gran cruz en las celebraciones del 3 de mayo, la que fue la segunda fiesta de Salmerón. También es el caso del nombre de la calle que conduce al cementerio, calle Osario, y que suponemos que remonta al siglo XIX, cuando, prohibidos los enterramientos en el jardín anejo a la iglesia, se llevaron los camposantos extramuros de pueblos y ciudades.

-Calles que hacen referencia a su situación en un arrabal: Afueras de la Vega y Afueras de San Juan, denominaciones por las que se menciona las dos salidas del pueblo.

-Nombres que hacen referencia a la condición de fortaleza amurallada que tuvo el pueblo en otro tiempo: calle de la Torrecilla que se refiere a algún pequeño torreón de la muralla, sito en la parte noroccidental de pueblo, calle de las Cavas, que indica los fosos defensivos de la fortificación y calle Extramuros, cuyo nombre habla por sí solo. Algunos nombre de calles no pueden incluirse en estos grupos. Parte de ellos parece caprichoso o, al menos por el momento, no soy capaz de darle explicación. Sería el caso de la calle del Candil, de la calle de Arcángel, calle de Juan Viejo o de la calle de la Amargura.

Pero algunos otros nombres enigmáticos de nuestras calles sí permiten su explicación:

-Calle del Cortijo: El término “cortijo”, vendría, en última instancia, del latín cohors -tis “corte,corraliza, corral cercado”, en su forma de diminutivo “corralito, cercadito”. En algunas partes de Andalucía y Extremadura se utiliza para referirse a las casas de labor situadas fuera del núcleo urbano. En Salmerón, evidentemente, da nombre a una zona urbana, por lo que suponemos que el término sea un arcaísmo y se refiera a una zona cercada, bien con finalidad ganadera, bien con finalidad defensiva, por su cercanía a la muralla.

-Calle del Perchel: Nombre muy frecuente para barrios de distintos pueblos de España e Iberoamérica. El más célebre es el de Málaga, pero también aparecen barrios denominados Perchel en Granada o en Navalmoral de la Mata, se da el nombre de Perchel a un barranco de Gran Canaria y, al otro lado del Atlántico, por poner un ejemplo, a un barrio de la ciudad de Córdoba, en Argentina. El origen de esta denominación hay que buscarlo en la palabra latina pertica “palo, vara larga”, y designaría a un lugar delimitado por una empalizada (recuérdese, con otro nombre, al cercano Villaescusa de Palositos, Palos Hitos o Palos Fitos, haciendo referencia a una situación similar). Esto cuadra bien con el hecho de que se refiera a una zona elevada del terreno, como el barrio del mismo nombre en el no muy lejano Cañada de Hoyo, en la Serranía de Cuenca, que se describe como “Perchel o mirador colgado”. Esta es la situación del barrio en el que desemboca nuestra calle del Perchel, con cierta seguridad un arrabal del pueblo en otra época, y que hoy se denomina oficialmente calle Afueras de la Vega, pero que familiarmente conocemos como “El Bancal” y que es (¡qué os voy a decir yo!) uno de los lugares con más encanto de Salmerón.

-Calle Tercia: También este término viene del latín tertia “tercera parte”. Se daba este nombre a la casa donde se depositaban los diezmos. Así, con el nombre de Tercias reales se denominaba a los dos novenos que de todos los diezmos eclesiásticos se deducían para el rey. De hecho, en el momento de la Desamortización del siglo XIX, a fecha de 1º de diciembre de 1858, el Ayuntamiento confiesa tener como bien propio una casa “denominada la Tercia”, situada en la “calle de la Tercia, linda con la calle y casas de Mariano Hualda y Dionisio Ángel”

-Calle Ohmio: Resulta especialmente llamativo este nombre, entre tantas denominaciones antiguas, remontables, probablemente algunas, a época medieval. Este es el nombre de la unidad de resistencia eléctrica. Parece posible que con este nombre el municipio quisiera hacer una especie de homenaje al progreso en el momento en que tuvo un primer acceso a la luz eléctrica, cuya primera central estaba situada en esta calle.

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