La Cruz de Mayo en Salmerón

La segunda fiesta grande de Salmerón, detrás de la del Santo Cristo de la Buena Muerte, era la fiesta de la Cruz, que se celebraba el día 3 de mayo, como conmemoración de la llamada invención o encuentro de la Santa Cruz por parte de Santa Elena. A esta fiesta se la conocía popularmente como “el día de la Cruz” o de “la Cruz de mayo”. Su celebración en Salmerón era tan grande que hasta había baile y toros.

Los datos, que llevo años intentando recopilar, me han llegado, tanto por tradición oral, como por el testimonio de la prensa histórica.

Su celebración, que tenía lugar desde tiempos inmemoriales, duró hasta la Guerra Civil, después de la cual, aunque se seguía conmemorando, dejó de ser día de fiesta grande.

La celebración antigua tenía su centro en la entonces llamada Plazuela de la Cruz, la plaza que hoy se encuentra detrás del antiguo frontón, en el ensanche que hace la calle del Calvario, entre las del Clavel y de la Rosa. En el centro de la plazuela había, en origen, una cruz permanente (aún presente en el plano de Salmerón de 1914, véase la imagen) y, cuando desapareció, un agujero en el suelo que se utilizaba para erigir una gran cruz de madera la tarde del día dos. Esta cruz se adornaba con todo tipo de aderezos e incluso se ponían arcos con vegetación y flores e iluminación que entonces se llamaba “a la veneciana”: velas metidas en farolillos de colores colgados, precedente de la iluminación festiva de muchos lugares en la actualidad.

Allí mismo esa noche se hacía baile y las crónicas señalan que se danzaba una jota que se llamaba “jota del milano” y en el que, por lo que he podido saber, se imitan los movimientos del milano persiguiendo a las palomas.

Al día siguiente, día de la Cruz, que era festivo, había misa cantada y después procesión por el pueblo. Por la tarde, como he dicho antes, había corrida de toros.

Todo esto se interrumpió con la Guerra Civil, y, después de acabada la contienda, se retomó, ya sólo como fiesta religiosa. En la posguerra, pues, dejó de levantarse la cruz grande y la que se “vestía” era una pequeña cruz con andas que aún se conserva en nuestra iglesia. Se tapaba toda ella con diversas telas y se adornaba con medallas, rosarios, flores… Se sacaba esta pequeña cruz en procesión hasta las eras y se hacía la bendición de los campos, lo que luego se ha pasado al día de san Isidro.

En 2022, gracias a la iniciativa de la Asociación Cultural CEAR, se ha recuperado esta fiesta tan alegre y colorida.

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